Práctica I

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martes, 29 de mayo de 2012

Un folio en blanco y un bolígrafo

Como otra mañana más me dispuse a aparcar el coche en los aparcamientos del instituto donde trabajaba como docente. Entré y fui derecha a la sala de profesores, donde estaban algunos de mis compañeros. Cuando entré saludé a una compañera muy querida, y tras esos cinco minutos fui a mi casillero a por mi tablet y los materiales de mi sesión, y me sorprendió el silencio del lugar. Contemplé a mis compañeros sentados alrededor de una mesa grande, sin hablar entre ellos, con sus teléfonos móviles última generación en las manos y tablets, escribiendo algún mensaje de texto supongo, o leyendo el periódico, o incluso trabajando sobre algún aspecto de sus clases. Recordé años atrás cuando por primera vez entré en esta sala y no como alumna, sino como profesora en prácticas. El visionado se mostraba bien distinto a entonces, aún tengo recuerdos del bullicio de los profesores hablando unos con otros, discutiendo sobre la crisis por la que pasaba España en ese momento, haciendo bromas sobre el peso que había ganado alguna compañera, e incluso parloteando sobre la última cena que hicieron, y en la que terminaron bailando algunos pasos de salsa. Pero lo que más recuerdo era el gran sillón que acogía a los lectores diarios de periódicos, de papel por supuesto, que siempre recomendaban algún artículo, sonreían ante los comentarios de sus iguales sobre cualquier programa basura de la televisión, e interactuaban antes o después de su lectura.

Sin ahondar mucho en ese recuerdo caminé hacia mi aula, di los buenos días, y cerré la puerta. Todos estaban sentados sobre sus sillas, callados y apoyados sobre las mesas, con su tablet dispuesta a ser usada. De repente otro recuerdo me vino a la cabeza, de la misma experiencia contada antes; hubo un tiempo en el que las aulas acogían a todo tipo de adolescentes, algunos escandalosos y vagos, y otros más tímidos y trabajadores. Pero ahora el grupo era intensamente homogéneo, todos deseaban estudiar, y participaban activamente en el desarrollo de las clases. Me planteé si era justo para los adolescentes en general, que sólo unos pocos pudieran cursar sus estudios, sólo lo hacían aquellos cuyas familias eran pudientes o habían conseguido algún tipo de beca para poder acceder. Aunque no fuera lícito, esa situación me beneficiaba, porque me dedicaba a la enseñanza, tenía dinero al final de mes, y estos alumnos eran fáciles de manejar. Una sonrisa maliciosa se posó en mi cara, aunque por dentro la tristeza me embargaba, me había convertido en una egoísta, y me seguía conformando con una situación que no me agradaba demasiado, por no decir, nada.

Quedaron atrás esas mochilas en el suelo, la carga de los libros y libretas en mano, el estuche con los bolígrafos, el revoloteo de algunos niños más activos dispuestos a llamar la atención con el fin de que alguien les dijera algo, para sentirse al menos atendidos, o incluso queridos. Con el grupo dispuesto y atento ante el inicio de la clase de lengua comencé a repartir unos folios, y varios bolígrafos para quien no dispusiera de ellos. Atónitos comenzaron a preguntar qué pretendía hacer, si hoy no íbamos a trabajar como siempre. Calmada les ordené que guardaran sus utensilios diarios, y comenzaran a escribir una redacción sobre cómo se imaginaban ellos como alumnos en un clase en el año 2012. Los comentarios hacia esta propuesta no fueron favorables, algunos decían que su letra no era muy legible, que necesitaban más tiempo, otros querían hacer la redacción digitalmente, pero al final tuvieron que cumplir su cometido.


Cuando se marcharon me quedé con el silencio hueco del aula, y ese montón de folios escritos a mano sobre mi mesa, esperando a ser leídos. Comencé a recordar mis primeros años en la enseñanza, ¿tanto había evolucionado la docencia?¿Por qué me sentía nostálgica con aquellas hojas?¿Cuándo habíamos acertado en el método, ahora o entonces?

domingo, 27 de mayo de 2012

Pesadilla en 2030...

Galaxia FM (con música)

“¡Buenos días ciberhumanos! Hoy es 21 de Marzo de 2030, día mundial de la no-poesía cibernética. Hoy tendremos las cúpulas muy despejadas, se prevé un cielo raso, donde los pájaros cantan y las nubes se levantan.
Empezamos la mañana queridos oyentes con la célebre frase, de una célebre poetisa “¡¡Andreita cómete el pollo, coño!!”, ahí queda eso. Hoy, como ya hemos recordado, es el día mundial de la no-poesía y vamos a dedicar la mañana a este género literario tan olvidado por todos, pero antes, hablaremos de educación por esa huelga general que se ha convocado para mañana en toda la galaxia cósmica. Muchas son las opiniones sobre este tema, por eso nos acompañan para abordar el tema, dos expertos entendidos en el campo de la educación, por un lado damos la bienvenida a Fresita conocida por su mérito como ganadora de la edición de Gran Hermano 8, recordemos que ahora es pareja del ganador de Gran Hermano 20+1x5, ¡les deseamos los mejor! Y, el ilustrísimo Ramoncín, conocido por sus profundas letras cantadas en los años…eh…¿Ramoncín llegaste a cantar algo? …………bueno da igual, jajaja! ¿Qué más da? ¡¡Si somos ciber-humanos ciber-aborregados!! Bien, entrando ya en el tema, ¿qué piensas Fresita sobre la eliminación definitiva del papiro en las aulas estelares?
Mmmm…yo pienso…porque ¿yo pienso sabéis? Que no sería bueno eliminar los libros porque claro, si los eliminamos ya no podremos dibujar fresas en ellos, no sé…
Buena respuesta Fresita, usted ilustre Ramoncín ¿cómo ve las medidas que se quieren adoptar como castigo a los estudiantes que no respeten a los robots-teacher? Yo creo que arriba el Rock&Roll y luego, pues… yo les daría algo natural para calmarlos, algún porrillo. Hay estudios intra-Galácticos que corroboran los beneficios de estas hierbecitas… y, así, que se echen unas risas…total…¡perdios al río! Esta frase es una de mis favoritas, es muy profunda.
Que interesante todo lo que estáis comentado…también se está debatiendo sobre el papel que juegan los partidos políticos inter-Estelares en la educación ¿creéis que la educación debe estar politicalizada? ¿Qué piensas Fresita? Pues…es que no entiendo muy bien, pero creo que la policía sí debería entrar en los centros porque hay muchos ciber niños muy ciber maleducados, pero eso sí, yo voto por cambiar los uniformes y no sé…osea…darles un toque más de fresa, rosa, con esposas en forma de fresa, pistolas que disparen agua con purpurina…cosas así de fresas…  
Y usted ilustre Ramoncín ¿qué piensa al respecto? Yo creo que la política es una basura y debería hacerse cargo la organización no corrupta de la SGAE, porque la música y la educación están muy ligadas, las dos son cultura ¿no?, de hecho creo que lo justo sería cobrar a los alumnos cuando hagan un examen porque claro, realmente están diciendo lo que les enseña su profesor y ese conocimiento es propiedad del profesor y hombre, tiene derechos de autor…no sé…yo lo veo así…es que soy una persona muy ciber-filosófica y estos temas me llegan.
Magnífica la intervención de estos dos sabios, gracias a los dos por acompañarnos y por existir, gracias.
A continuación vamos a dar la bienvenida a un entendido  en metodologías, el sabio de los sabios en educación, él es conocido con el nombre de Didacticsman, ¡Hola Didacticsman! Bienvenido a nuestra sintonía, no tenemos tiempo para mucho pero nos gustaría que contestara a la siguiente cuestión ¿cómo debe ser, después de sus múltiples estudios, la metodología usada en las aulas? ¿Cuál es el secreto que usted ha descubierto? Bueno…eh…antes que nada gracias por la bienvenida, no es para tanto, es verdad que tengo múltiples estudios, tengo como 7 ó 8 sexenios en experiencia, fui el primero en todas las promociones donde estuve, creo tener la razón en absolutamente todo, pero vamos…insisto, no es para tanto, no me gusta ser vanidoso. En cuanto a la pregunta que me formula todavía no tengo la respuesta, seguimos dale que te pego con la investigación porque no hay manera de hacerse con estos pequeños ciber-criminales. Pero si quiere ¡puedo contarle un poco qué tal fueron mis sexenios!”
-¡¡¡¡Nooooooooooooooooooooooooooooooooooo!!!!
Pi-pi-pi-pi
“¡Buenos días amigos! Hoy es 21 de Marzo, día mundial de la poesía. Hoy tendremos un día despejado, el cielo brilla como nunca, los pájaros cantan y las nubes se levantan. Celebremos con alegría este día tan especial, donde Bécquer y Benedetti siguen más vivos que nunca. Hablaremos de la educación, de su evolución y de todo lo que hemos conseguido juntos”

viernes, 25 de mayo de 2012

LA EDUCACIÓN EN EL AÑO 2030

Práctica V: La educación en el año 2030
La educación en el año 2030 podríamos definirla como una "digitaleducación". Las clases están compuestas por más de 40 alumnos y alumnas cuyos pupitres son pantallas de ordenadores con los que el alumno trabaja durante el día; el alumno llega al aula e introduce en la base de datos de su pupitre su contraseña personal con la que puede trabajar e, inmediatamente, aparece en su pantalla una especie de "profesor/a robot" que dirige al alumno en su proceso de enseñanza/aprendizaje. Cada día el alumno aprende a través de una pantalla y de manera virtual e incluso, puede comunicarse de la misma manera con sus compañeros de clase.
Todo lo referido al material formato papel ya no existe o, al menos, no se utiliza en las aulas. El alumno también puede comunicarse por su ordenador personal con el equipo directivo del centro o con su familia.
Como vemos, la educación en 2030 ha dado un importante paso en cuanto a los métodos didácticos con respecto a hace unos veinte o treinta años y esto puede beneficiar pero también tiene sus desventajas. La comunicación es rápida, inmediata pero se ha perdido la comunicación "cara a cara" tan relevante y natural propia del ser humano.
Estamos ante dos mundos; por un lado, el mundo que vivimos día a día fuera de las tecnologías y, por otro lado, el mundo de las tecnologías en el que está inmersa la educación.
Creo que en 2030 y con las nuevas tecnologías, la educación se nos puede ir de las manos y por ello, debemos    hacer un uso adecuado de ellas y ser equitativos con los dos métodos de aprendizaje que conocemos; el método tradicional y el método "digitalizado".


jueves, 24 de mayo de 2012

En el año 2030. Lía Miyares

En el año 2030.

Me imagino una educación diferente en el año 2030. Una educación, en mi opinión "contaminada", por tanta tecnología. Hoy en día se permite, sin ningún tipo de control, que los alumnos tengan en el aula sus ordenadores y móviles, aunque los profesores y los compañeros son conscientes que el ordenador sólo se usa en muy pocas ocasiones para realizar tareas referentes a la clase en la que se encuentran. Es habitual, ver a los compañeros chateando por el facebook, consultando curiosidades en google que no tienen nada que ver con el tema de la clase, adelantando tareas que debieran realizarse en casa, riéndose con el compañero por el vídeo tan divertido que acaban de ver en youtube, etc. Podría seguir enumerando cosas como éstas pero reconozco que muchas se escapan a mi conocimiento. Los usuarios de smartphones no somos menos culpables, todos hemos consultado algún correo, whatsapp, o enviado mensajes de texto.

En el año 2030 me imagino aulas llenas de alumnos con sus portátiles y móviles inteligentes, lo cual no es malo, pero debería cambiar la forma de educar y de dar la clase. Será necesario utilizar el ordenador para seguir al profesor y para realizar las actividades. La pizarra digital habrá evolucionado a una gran pantalla táctil de ordenador en la que se encuentra toda la información. No será necesario ni proyector ni ordenador base. Por supuesto, y con relación a mi denuncia anterior, deberá existir un programa que controle las páginas que visitan los alumnos, teniendo sólo el acceso permitido a las que son necesarias para seguir la clase.

Si miro 18 años atrás, creo que la tecnología no ha cambiado tanto mi vida, sí me la ha hecho un poco más cómoda, pero estoy segura que dentro de 18 años, en el 2030, no habrán cambiado tanto las cosas en la educación, la pizarra digital estará perfeccionada, como he dicho antes, y todos los alumnos tendrán ordenadores o tabletas en el aula.

No quiero que nadie se sienta ofendido por mis palabras, ya sabéis, son comentarios en general.

Lía Miyares Fernández


domingo, 20 de mayo de 2012

A propósito de la última clase



Estábamos en el descanso de la clase, sobre las 19 horas de la tarde, como cualquier otro lunes, y el profesor Rovira se acercó a un@ alumn@:
-El lunes pasado no estabas y alguien firmó por ti -le espetó al alumn@.
- ehhhmm no sé… el lunes pasado… -dijo dubitativo el alumn@.
-no, no estabas -le replicó de forma contundente.
-pero ¿tienes una aplicación informática que nos ficha? -intervine yo sorprendido al ver la vehemencia con la que el profesor afirmaba la ausencia del alumn@
- no, pero podría tenerla. Tú no has hecho todavía la práctica número 5, podrías hacerla sobre este asunto -me sugirió el docente.


EL CONTROL INTELIGENTE
Sonó el timbre, como siempre de puntual, a las 8:00. Los alumnos acudían a sus respectivas aulas; los profesores también hacían lo propio. Los docentes ya no pasaban lista, ni siquiera usaban el “tamagochi”: una aplicación de reconocimiento facial instalada en el ordenador del aula se encargaba de pasar lista, cotejando los rostros con su base de datos actualizada por la secretaría del centro. Los padres, en sus puestos de trabajo, al instante eran capaces de comprobar si sus alumnos estaban desde primera hora en clase.

A continuación, el docente sacó el examen; era día de control. El profesor los repartió y se puso al final de la clase a avanzar faena; ya no tenía que estar pendiente de que ningún joven copiase: el sistema de grabación lo registraría y supondría la evaluación negativa del alumno y además sería una prueba irrefutable. El profesor, a continuación, encendió su móvil para ver un momento su buzón de mensajes, para comprobar que ningún alumno faltaba al examen pero no introdujo los famosos cuatro dígitos: el terminal comprobó su rostro y se encendió.

La clase concluyó y con ella el examen. Los recogió el examinador teniendo la certeza y convicción que ningún alumno se había copiado ni suplantado la identidad de otro. El docente se dirigió a secretaría, ya que necesitaba 200€ para adquirir una impresora para el departamento. La secretaria no estaba pero tampoco hacía falta: él mismo abrió la caja fuerte del centro y retiró esa cantidad de dinero; un sistema de reconocimiento facial lo identificó y registró la cantidad de dinero que extraía, mientras al mismo tiempo la secretaria, que llegaría en dos horas al instituto, era avisada mediante un mensaje.

Después tenía guardia en la biblioteca. El profesor se limitaba a corregir los exámenes de la mañana, pues los alumnos pasaban los libros mediante el código de barras por el sistema de reconocimiento y el libro y el alumno en cuestión eran relacionados en su base de datos. Ya no era estrictamente necesario que un docente estuviera supervisando la biblioteca; ni siquiera hacía falta una bibliotecaria.Tan pronto como introducía las calificaciones en su ordenador, estas eran comunicadas a los padres de los alumnos.Si los padres no estaban de acuerdo con la nota, podían, en todo momento, hablar con el docente vía webcam, a través de una aplicación de la web del instituto.

El profesor, finalmente, después de impartir sus horas lectivas, se fue a su casa, no sin que antes el sistema de seguridad del centro lo grabase y almacenase su hora exacta de abandono del instituto. De la misma forma, los alumnos también eran registrados cuando dejaban el centro escolar.


Moraleja: aunque parezca que no, el profesor Rovira nos tiene a todos fichad@s (no sé si en su cabeza o en su móvil inteligente). Espero que nadie se sienta molest@ por la transcripción de la conversación inicial; es una licencia para iniciar la práctica. 

domingo, 13 de mayo de 2012

Regreso al Futuro V ( hay que leerlo)

4 de agosto del año 2030, suena la sirena del instituto marcando el nuevo inicio de curso. Sí, en el año 2030 han cambiado algunas cosillas con respecto a como se conocía en el pasado. Ahora el curso empieza la primera semana de agosto, pero lo más curioso es que fue a petición de los alumnos, ya que estuvieron debatiendo en asamblea quejándose que tenían demasiadas vacaciones al año. Al final decidieron unánimamente que sólo tendrían dos semanas al año de vacaciones. Sus inquietudes intelectuales y sus ansias por aprender no tienen límites. Esto es lo bueno de estar en el año 2030, los alumnos han tenido tiempo para reflexionar sobre su propia educación en la escuela, sus intereses, y sus objetivos profesionales y han llegado a la conclusión de que no les gusta perder el tiempo sin hacer nada. El fracaso escolar ya no existe porque los chicos y chicas del futuro se implican tanto en la enseñanza que son ellos mismos y ellas mismas las que deciden y diseñan su propio programa curricular. El grado de madurez del alumnado español ha llegado a niveles muy por encima si lo comparamos con el resto de países europeos. Nunca jamás se había conseguido en nungún país del mundo una generación de estudiantes tan brillantes, y mucho más sorprendente que haya ocurrido en España, un país tan avanzado en todos los aspectos. En las aulas, el profesor se ha convertido en mero observador, el cual tiene que estar continuamente levantando la mano para que le dejen intervenir en las mesas de debate que se realizan por los alumnos en el aula. El profesor tiene que aprender mucho de esta nueva generación española, ya que se ha quedado atrás después del sorprendente salto evolutivo que dieron los alumnos y alumnas en el último año. Hecho que científicos de todo el mundo se han interesado en estudiar. Las primeras hipótesis que ofrecieron los investigadores internacionales se basaban en algo que pudieron comer, o debido a las costumbres españolas, o su obsesión por el trabajo duro y bien hecho. De momento, es un misterio sin resolver.
En el año 2030, las escuelas españolas han conseguido otro hito histórico al alcanzar una igualdad y respeto tal entre hombres y mujeres que somos la envidia de los demás países desarrollados. Las bases de esta igualdad de género fueron establecidas, como no podía ser de otra forma, por esta generación extraordinaria de alumnos y alumnas españoles. En verdad, algo increíble. Toda la nación española, como un pueblo único unido, se siente orgullosa de estos chicos y chicas. Son la generación del futuro, dicen.
Entre nuestros alumnos y alumnas se ha convertido en habitual que les otorgen, año tras año, premios internacionales como el premio Nobel en agradecimiento a su esfuerzo y lucha por un mundo mejor. Siendo un ejemplo de superación para todo el mundo. No nos olvidemos que estamos hablando de una generación española de superhombres y supermujeres, y junto a ellos y ellas unos profesores.
Nunca la gente se había sentido tan ilusionada por el futuro, ni tan orgullosa de ser español y española. Y es que esta generación del año 2030 ha roto fronteras. Llevando a España a los puestos más destacados en el panorama internacional. Y todo empezó en el curso académico 2012-2013. Cuando otra generación, igualmente extraordinaria, de graduados y graduadas del Máster de Formación del Profesorado de la Universidad de Alicante empezaron a trabajar como excelentes profesores y profesoras. Igualmente, en el año 2030, debemos de agradecerles también a ellos y ellas su magnífica labor docente y esfuerzo. Sin ellos y ellas nunca estaríamos donde estamos ahora. Gracias.
to be continued...

martes, 8 de mayo de 2012

"El origen, donde todo comenzó"





- Hoy es día 28 de febrero del año 2030, y estamos aquí reunidos para traer nuestro pasado a nuestro presente. Hace unos años, en este mismo lugar, se enterraron sueños, mensajes, deseos y muchas otras cosas que los alumnos del año 2012-13 quisieron hacernos llegar, con la esperanza de que, cuando esta cápsula del tiempo fuera de nuevo abierta, la sociedad hubiera evolucionado, la crisis que en aquellos momentos estallaba en todos los sectores..."

Esa palabra, "crisis", me había desconectado de la realidad y me había trasportado a esos duros años en los que inicié mi andadura como profesional de la enseñanza en este mismo instituto.Ya solo oía ecos en mi cabeza, palabras sin sentido y vacías de contenido, que simplemente no encontraban hueco en mi cabeza. Recuerdo esos años como si hubieran sido la semana pasada: esas aulas que ante tanta multitud parecían jaulas, esos compañeros que explotaban las clases magistrales en su día a día, esas miradas de hastío, apatía y desgana que reflejaban cada uno de nuestros alumnos, y sobre todo ese sentimiento de soledad que invadía nuestra alma. El sentirse solo a pesar de estar rodeados de una multitud, frustrados y llenos de coraje por querer cambiar las cosas y, estrellarte siempre contra un muro construido a base de menosprecio, de insultos, y acusaciones, que poco a poco iban mermando el espíritu de aquella gente que soñó con un futuro, un futuro en el que podrían desarrollarse como personas y como profesionales después de tanto esfuerzo y tantas peleas por llegar a ser PROFESORES.

 "..por fin descubriremos lo que aquellas generaciones querían recordarnos. Por favor, proceded a abrir la cápsula del tiempo". Estas palabras daban por fin término al largo discurso del director del centro.

Mis pensamientos regresaron de nuevo a aquel momento. En ese momento iban a recordar en algunos casos, a descubrir en otros, todo aquello que algunos de mis alumnos de ese año habían depositado con fe en aquella "máquina del tiempo". Ésta se creó con la esperanza de que ese presente que estaban viviendo acabara pronto,y que los que venían después de ellos, pudieran enfrentarse a una educación de calidad, una educación por la que mis alumnos habían luchado, uniéndose a nosotros. Porque habían descubierto que querían algo más en sus vidas, porque habían descubierto que podían conseguirlo si se enfrentaban a la ignorancia, a la comodidad..., a todos esos estados negativos que inundaban su mundo.

 Sólo hace 17 años de todo aquello, y no puedo creer todo lo que hemos conseguido en esos años con tanto esfuerzo. Ahora solo aquellos docentes que lo valen, aquellos que tienen realmente vocación para la docencia son los que se colocan delante de los chicos. Las aulas ya no son lugares de conflicto, sino sitios donde aprender a aprender, a cooperar entre ellos, a mostrar todo lo que se puede alcanzar, porque nuestras clases ya no están divididas por edad, sino por el nivel de madurez, por el nivel de conocimiento y destreza. Ahora realmente los alumnos están motivados en las aulas, porque se atiende a sus necesidades y capacidades, partiendo de ellas para profundizar o avanzar... Los libros de texto ya no son necesarios, los alumnos pueden acceder a toda la información que quieran en los nuevos programas, que siguen surgiendo todavía, y que siguen poniéndonos a prueba día a día a los docentes, que intentamos, como siempre, que la realidad en el aula sea la realidad que ellos viven fuera de la escuela. No obstante, y a pesar de ello, nuestros alumnos siguen acudiendo a nosotros, como posibles "salvavidas" que los ayuden a mantenerse a flote... Lo mejor de todo es que por fin hemos conseguido que el tema de la educación dentro de la política ya no sea un tiovivo. Ahora da igual quién esté en el poder, ahora los planes los realizan profesionales implicados en ellos, ahora ya no somos ceros a la izquierda, nuestras voces se oyen por doquier . Por fin se ha reconocido que nuestro trabajo es útil para la sociedad, y que es necesario....

Era curioso como mi carrera estaba unida a este instituto, a esta "cápsula del tiempo", porque en este mismo instituto empecé mi carrera y fueron mis alumnos los que escondieron sus mensajes, y ahora después de 17 años, he regresado a este sitio, y son mis nuevos alumnos los que van a rescatarlos. Mis alumnos...

Aunque lo intentaba, no podía dejar de recordar todo lo que había vivido en esos años, y el hecho de estar en aquella "fiesta", solo incrementaba ese torbellino de pensamientos y recuerdos. Así que los dejé con su algarabía y tomé el camino de aquel sitio donde todo aquello quedaba al margen. Volví con mi familia, a envolverme en su cariño y complicidad.